Daño solar

Tomar el sol se considera un hábito saludable, pero como en todo, si de hace en exceso puede provocar daño solar y lesiones en la piel, como arrugas, quemaduras, pigmentaciones, cambios en la textura de la piel, y cáncer de piel.

Las quemaduras solares es uno de los efectos del sol más conocidos. Se debe a los rayos ultravioletas. Aparece durante las 24 horas siguientes a una intensa exposición solar. Pudiendo provocar dolor, hinchazón, enrojecimiento y ampollas, en casos más graves aparecen síntomas como escalofríos, fiebre o dolor de estómago.

El bronceado. Considerado como signo de buena salud, el bronceado es un efecto tardío de la exposición al sol. Se trata de un daño infringido a la piel, la cual se protege produciendo melanina.

Las arrugas y el envejecimiento. Quienes han pasado más tiempo trabajando al aire libre desarrollan, de forma más acusada, un envejecimiento de la piel, viéndose afectada la elasticidad y textura de la piel, así como la formación de arrugas y manchas.

El cáncer de piel. La exposición solar es un factor importante en la aparición de cáncer de piel, tanto el carcinoma basocelular y escamoso como el melanoma. La mayoría de éstos aparecen en las zonas de piel expuestas: cuello, cara, pabellón auricular, manos y antebrazos.

Reacciones alérgicas. Algunas personas padecen reacciones alérgicas en la piel después de la exposición al sol, con síntomas como ampollas, placas rojas o habones, normalmente en zonas donde toca el sol. Estas reacciones pueden estar causadas por alergia a las plantas, cosméticos o medicamentos, siendo necesario la intervención de la luz solar para que se produzca la reacción.

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