Falsas creencias populares en dermatología (I)

A continuación, desmitificamos 5 falsas creencias populares, muy arraigadas en nuestra población:

1. El chocolate produce acné.

FALSO. No hay estudios científicos en los que se relacione directamente el consumo de chocolate con el empeoramiento del acné. De hecho, sólo existe una comunicación en la que se hace referencia a este hecho e, incluso lo relaciona con los lácteos que acompañan al chocolate. Incluso en el Museo del chocolate en Brujas (Bélgica) se desmitifica esta falsa creencia.

2. Toda lesión que aparece en las uñas son hongos.

FALSO. Multitud de patologías pueden darse en las uñas, no sólo los homgos. Podemos observar diferentes alteraciones en relación con procesos internos (déficit de hierro, enfermedades reumáticas, procesos vasculares, etc) o externos (traumatismos agudos o continuados, por ejemplo). También pueden observarse micosis (hongos). No obstante, antes de pautar un tratamiento antifúngico (contra los hongos), debe tomarse un cultivo de escamas de la uña del pie para confirmar la infección y el hongo que la produce.  

3. Si nos cortamos el pelo más corto, el pelo crece más rápido.

FALSO. El pelo es una estructura terminal y el crecimiento del mismo está en relación con el folículo piloso (que está en el interior de la piel del cuero cabelludo). Por ello cortar más frecuentemente el pelo no influye en la aceleración de su crecimiento.

4. Los lunares presentes desde el nacimiento (nevus congénitos) no malignizan.

FALSO. Estos lunares tienen más probabilidad de malignización ya que son los que más radiación ultravioleta reciben a lo largo de la vida (desde el inicio de la misma) . Es por ello que debe utilizarse protector solar a diario (si están en zonas expuestas al sol) y llevar una vigilancia estrecha sobre su evolución. En caso de duda debe consultarse al dermatólogo.  

5. Si estás en el agua o en la nieve, no te quemas con el sol.

FALSO. Aunque se utilice fotoprotector  y éste sea resistente al agua, se va perdiendo progresivamente su efecto con el tiempo. Por ello, debe renovarse cada vez que se salga del agua o cada hora si se sigue bañando. En relación con la nieve, ésta actúa como un espejo y, aunque haga frío, la acción de los ultravioletas del sol se intensifica por el efecto espejo y pueden aparecer quemaduras solares intensas. En épocas de esquí debe incluso intenificarse el uso de protector en relación con el verano.

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