El tabaco y la piel.

El tabaco es un potente oxidante, ya que produce numerosos radicales libres, además del envejecimiento prematuro de la piel, observándose una piel con un tono grisáceo, mate, con falta de densidad y aparición de arrugas prematuras.

Está demostrado que un solo cigarrillo produce una vasoconstricción (cierre de los vasos sanguíneos) durante 90 minutos, con lo que, además, se disminuyen los niveles de vitamina A, la producción de colágeno y de elastina y, además, aumenta la viscosidad de la sangre.

Como yo siempre comento a mis pacientes: “cualquier día es bueno para dejar de fumar”, sobre todo cuando se observa que los efectos beneficiosos de dejar este hábito se notan sobre la piel al mes de abandonarlo.

Además, numerosas enfermedades (no sólo de piel, como la pustulosis palmo-plantar, el´cáncer de labio o de boca, el carcinoma epidermoide cutáneo, etc) se han relacionado con el consumo de tabaco, por lo cual, abandonarlo siempre aumenta nuestro estado de salud en general.

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